Reconocer el trastorno

La atención temprana jugará un papel determinante en la recuperación del paciente.

La mayoría de las ocasiones la familia acude al médico cuando la pérdida de peso es alarmante, la hija presenta amenorrea o porque observan conductas extrañas en la conducta alimentaria junto a una preocupación excesiva por el peso y la figura.

Conviene destacar que tanto la reticencia de los padres a aceptar el diagnostico de Anorexia o Bulimia Nerviosa como la negación de la enfermedad por parte de la afectada va a retrasar el diagnóstico y por tanto la intervención precoz.

Como detectar un trastorno alimentario.

Señales de alerta:

  • Pérdida o incremento de peso.
  • Cambios en los hábitos de alimentación.
  • Sentimiento de culpa, remordimiento por haber comido mucho o más de lo propuesto.
  • Alimentos prohibidos.
  • Necesidad de purgarse después de comer para contrarrestar lo ingerido.
  • Ejercicio físico excesivo, obsesión por el gimnasio y las calorías.
  • Vómitos, laxantes, diuréticos, pastillas que frenan el hambre.
  • Interés por dietas y recetas de cocina que llegan a coleccionar.
  • Comportamientos extraños alrededor de la mesa (no querer sentarse, comer sola, comer de pie, desmenuzar la comida en trozos pequeños, esconder comida, apartar la comida a una esquina del plato, entre otros).
  • Levantarse pronto de la mesa con la excusa de recoger, limpiar o irse al baño después de cada comida.
  • Excusas para no comer (“ya he comido antes”, “no tengo hambre”, “me duele el estómago”, “eso no me gusta”, “eso me sienta mal”, entre otras).
  • Deterioro de las Relaciones Sociales. Salen menos con amigos y rechazan comer fuera.
  • Pasan mucho tiempo solos en su habitación, aislados en “su mundo”.
  • Amenorrea (perdida de la menstruación).
  • Dificultad para la concentración.
  • Disminución del rendimiento académico.
  • Obsesión por los estudios.
  • Intentar taparse el cuerpo con ropa ancha.
  • Cambios de carácter y estado de ánimo: irritabilidad, impulsividad, suspicacia, tristeza, llanto fácil entre otros.

 

   

 

Si observa la mayoría de estos síntomas en algún familiar, amigo o en usted mismo, no dude en acudir a un profesional y pedir ayuda. Se puede atender y resolver con un tratamiento adecuado y cuanto antes se atienda mejor será el pronóstico de recuperación.

El texto presentado utiliza el género femenino como ejemplo en los pacientes pues el 90% de estos casos se da en pacientes mujeres.

 

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