La familia es el pilar

Apoyo individual, familiar y social

Por tanto lo que deben hacer los padres es potenciar aquellos factores que protegerán al niño y futuro adolescente de estos y otros trastornos:

  • Fomentar la cohesión familiar, ofrecer unos buenos modelos de conducta, exponer unos valores culturales sobre la belleza corporal acorde con la salud, potenciar la autoestima, la autoconfianza y la autoeficacia, ofrecer recursos sociales y que les permitan resolver problemas, ser consciente y ajustar las expectativas como padres.
  • Potenciar unos buenos hábitos alimentarios, así como el conocimiento de la necesidad de mantener una buena alimentación y fomentar la autoestima y autoconfianza. Son los básicos e imprescindibles.
  • Compartir las comidas con los hijos, explicar las consecuencias de una mala alimentación, enseñarles ya desde pequeños unos buenos hábitos y horarios alimentarios, construir con ellos su autoestima, que se sientan capaces de asumir los problemas y preocupaciones, fomentar la comprensión y confianza paterno-filial, no juzgar ni culpabilizar a los hijos. Los padres y los hijos deben compartir su interés por una buena alimentación y los padres deben ser los modelos adecuados a seguir.

 

 

No podemos exigir lo que no hacemos, es decir que si los padres comen mal o de forma desorganizada, no pueden pedir que sus hijos tengan unos buenos hábitos alimentarios, ya que son los padres los responsables de enseñarles cuáles son las pautas adecuadas.

Si somos capaces de llevar a cabo estas pautas y consejos, seremos capaces de ayudar al joven con problemas de alimentación. Será también imprescindible contar con soporte profesional a fin de poder identificar y atender las causas del trastorno.

Es de suma importancia la presencia y compromiso de los padres para ayudar a sus hijos en la prevención de enfermedades como la anorexia y la bulimia. La familia es un pilar básico y es importante que los padres cuiden su alimentación y la de sus hijos. Muchas veces los adolescentes llegan a sus casas y comen separados de sus padres o abren la refrigeradora y toman lo primero que ven sin que se les diga nada al respecto. La mejor forma de enseñar es a través del ejemplo y para poder enseñar sobre la buena alimentación hay que predicar con el ejemplo.

De igual manera, los padres deben hablar sobre el deporte con los niños y animarlos a que los practiquen. El ejercicio sano, sin exceso, es muy saludable y ayuda a abrir el apetito. Cuando se hace deporte se come más y mejor sin embargo, la falta de ejercicio provoca sedentarismo y favorece la restricción de la ingesta de alimentos. Recordemos “mente sana en cuerpo sano”.

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